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viernes, 27 de mayo de 2016

¿Qué hacer con el calor que nos agobia? Sembrar árboles

Hace tanto calor que ni siquiera hay que moverse para sudar a chorros, sentir fatiga, dolor de cabeza y terminar el día en total agotamiento. Todo mundo se queja, pero aún así, no todas las personas toman conciencia de las causas y las medidas que hay que tomar para resolverlo.
Distintos especialistas y estudios científicos lo venían cantando desde hace mucho tiempo: que la explotación irracional de los bosques nos iba a afectar, que el avance de la frontera agrícola en el país estaba acabando con reservas de bosques y fuentes de agua, pero todo ha seguido al mismo ritmo.
Fotografía_ Morguefile.
Ahora el Ministerio de Salud nicaraguense está haciendo frecuentes llamados para que las personas con enfermedades crónicas, ancianos, niños y población en general tomen medidas especiales para refrescarse y no exponerse al sol, sin embargo pocas medidas están tomando las autoridades y ciudadanía con las empresas, negocios y pobladores en general que con facilidad desaparecen árboles, que son los que pueden ayudar a solventar los problemas en gran medida.
Lo que hay que hacer
En Managua, una de las ciudades más calientes de Nicaragua, hay personas, que teniendo poco espacio han creado sus espacios verdes, que les ayudan a soportar las altas temperaturas que en las últimas semanas, cuando menos, han andado por los 35 grados, nada comparado con países como la India que han superado los 50 grados centígrados, pero también es sofocante.
Aura Fuente, vive en el barrio Carolina Calero, de Ciudad Sandino, ella aprovecha muy bien su patio de unos 7 metros de ancho por 8 y medio de largo, cosechando frutas y vegetales y refrescando su hogar.

Ella ha plantado limón, naranja agria, mango, nancite, aguacate y guayaba de fresco, guanábana, níspero y madroños.
Hace unos años cultivaba también tomates, chiltomas, cilantro y hierba buena, pero se le secaron porque, según explica, ese tipo de plantas necesitan de mucho cuidado, sin embargo, aunque se tiene que invertir dinero en abono, insecticidas para las plagas y hay que estar pendientes de regarlos, también se ahorra un montón, asegura.
Para sembrar, Aura sigue las recomendaciones de su mamá, que sabe cuándo la luna “está buena” o no, o cuánto tiempo hay que esperar para sembrar. Para mantener vegetales y árboles tenés que “regarlos en la mañana y en la noche, porque con el calor en la noche está como que no has regado. Si se le pegan plagas, fumigar con veneno, abonarlos cada 15 día; sí veo que hay hormigas, buscar como echarles veneno, porque me ha explicado mi mamá que se llevan las semillas del culantro”.
También aplica urea, abono foliar, porque es más eficaz y natural. También hay que arrancar la hierba mala u otros palitos que van naciendo cerca, que pueden ser buenos, como el limón por ejemplo, pero que si no se va a dejar, hay que quitarlo, porque le quitan nutrientes a los palos que sí se van a conservar, dice.
“También les echo alrededor cascaras de huevo, frutas y esas cosas. Se supone que eso se echa en un hoyo con todo lo que es desperdicio orgánico; le vas echando agua y tierra, revolviendo y cuando se descompone lo usás como abono, pero yo se lo echo directo a las plantas”, asegura. Y a la pregunta de sí atraen roedores, responde que para eso tiene una gata.
“A mí me pega el sol de frente, entre las 12 y 3 de la tarde, y esos madroños nos salvan, ahora que están grandes ya puedo estar en ese horario en el porche, antes no, y el patio es súper fresco. A veces pasamos más en el patio que adentro”, puntualiza Aura.
Sofía Baca, agrónoma del Centro experimental del Instituto de Capacitación e Investigación en Desarrollo Rural Integral (Icidri), de la Universidad Politécnica (Upoli), considera que en las ciudades, se pueden crear huertos, mantener las áreas verdes y sembrar más árboles; en las escuelas, hay que educar sobre la reforestación y manejo de basura, con la participación de las instituciones especializadas y el Gobierno debería diseñar planes, aplicar leyes y prohibiciones.
Para ella, también es necesario conocer sobre las diferentes especies, los árboles para leña, maderables, frutales, para sombra, para cercos; las especies de doble propósito, para comida y sombra. 
Por ejemplo, indica Baca, para sembrar cítricos se necesita, 3 por tres metros: tres entre calle, tres entre árboles. Las plantas medicinales se pueden poner a la orilla de los cercos. Si hay animales, el marango es bueno, ya que crece rápido, en menos de 6 meses proporciona abono al suelo, da alimentación para los animales y es medicinal.
Otro ejemplo es el neem, que da sombra, es repelente natural de plagas, mantiene humedad y no requiere tanta agua. Para terrenos más grandes, como fincas, se puede sembrar el guanacaste, génizaro, que sirve para alimentación de ganado; el laurel, ceiba, el ojoche, del cual se obtiene cereal para personas y comida para animales, recomienda.

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